CAPÍTULO I
EL NIVEL DEL SER
¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿Para dónde vamos? ¿para qué vivimos?
¿por qué vivimos?...
Incuestionablemente el pobre «Animal intelectual” equivocadamente llamado
hombre, no sólo no sabe, sino además ni siquiera sabe que no sabe...
Lo peor de todo es la situación tan difícil y tan extraña en que nos
encontramos, ignoramos el secreto de todas nuestras tragedias y sin embargo
estamos convencidos de que lo sabemos todo...
Llévese un «Mamífero Racional», una persona de esas que en la vida presumen
de influyentes, al centro del desierto del SAHARA, déjesele allí lejos de
cualquier Oasis y obsérvese desde una nave aérea todo lo que sucede...
Los hechos hablarán por si mismos; el «Humanoide Intelectual» aunque presuma
de fuerte y se crea muy hombre, en el fondo resulta espantosamente débil...
El «Animal Racional» es tonto en un ciento por ciento; piensa de sí mismo lo
mejor; cree que puede desenvolverse maravillosamente mediante el KINDER-GARTEN,
manuales de urbanidad, primarias, secundarias, bachillerato, universidad, el
buen prestigio del papá, etc., etc., etc...
Desafortunadamente, tras de tantas letras y buenos modales y dinero, bien
sabemos que cualquier dolor de estómago nos entristece y que en fondo
continuamos siendo infelices y miserables...
Basta leer la Historia Universal para saber que somos los mismos bárbaros de
antaño y que en vez de mejorar nos hemos vuelto peores...
Este siglo XX con toda su espectacularidad, guerras, prostitución, sodomía
mundial, degeneración sexual, drogas, alcohol, crueldad exorbitante, perversidad
extrema, monstruosidad, etc., etc., etc., es el espejo en que debemos mirarnos;
no existe pues razón de peso como para jactarnos de haber llegado a una etapa
superior de desarrollo...
Pensar que el tiempo significa progreso es absurdo, desgraciadamente los
«Ignorantes ilustrados» continúan embotellados en el Dogma de la Evolución...
En todas las páginas negras de la «Negra Historia» hallamos siempre las
mismas horrorosas crueldades, ambiciones, guerras, etc...
Sin embargo nuestros contemporáneos «Super-civilizados» están todavía
convencidos de que eso de la Guerra es algo secundario, un accidente pasajero
que nada tiene que ver con su cacareada «Civilización Moderna».
Ciertamente lo que importa es el modo de ser de cada persona; algunos sujetos
serán borrachos, otros abstemios, aquellos honrados y estos otros sinvergüenzas;
de todo hay en la vida...
La masa es la suma de los individuos; lo que es el individuo es la masa, es
el Gobierno, etc... La masa es pues, la extensión del individuo; no es posible
la transformación de las masas, de los pueblos, si el individuo,, si cada
persona, no se transforma...
Nadie puede negar que existen distintos niveles sociales; hay gentes de
iglesia y de prostíbulo; de comercio y de campo, etc., etc., etc.
Así también existen distintos Niveles del Ser. Lo que internamente somos,
espléndidos o mezquinos, generosos o tacaños, violentos o apacibles, castos o
lujuriosos, atrae las diversas circunstancias de la vida...
Un lujurioso atraerá siempre escenas, dramas y hasta tragedias de lascivia en
las que se verá metido... Un borracho atraerá a los borrachos y se verá metido
siempre en bares y cantinas, eso es obvio...
¿Qué atraerá el usurero?, ¿El egoísta? ¿Cuántos problemas? ¿Cárceles?,
¿desgracias?. Sin embargo la gente amargada, cansada de sufrir, tiene ganas de
cambiar, voltear la página de su historia...
¡Pobres gentes! Quieren cambiar y no saben cómo; no conocen el procedimiento;
están metidas en un callejón sin salida...
Lo que les sucedió ayer les sucede hoy y les sucederá mañana; repiten siempre
los mismos errores y no aprenden las lecciones de la vida ni a cañonazos. Todas
las cosas se repiten en su propia vida; dicen las mismas cosas, hacen las mismas
cosas, lamentan las mismas cosas...
Esta repetición aburridora de dramas, comedias y tragedias, continuará
mientras carguemos en nuestro interior los elementos indeseables de la Ira,
Codicia, Lujuria, Envidia, Orgullo, Pereza, Gula, etc., etc., etc...
¿Cuál es nuestro nivel moral?, o mejor dijéramos: ¿Cuál es nuestro Nivel del
Ser?. Mientras el Nivel del Ser no cambie radicalmente, continuará la repetición
de todas nuestras miserias, escenas, desgracias e infortunios...
Todas las cosas, todas las circunstancias, que se suceden fuera de nosotros,
en el escenario de este mundo, son exclusivamente el reflejo de lo que
interiormente llevamos.
Con justa razón podemos aseverar solemnemente que «Lo exterior es el reflejo
de lo interior». Cuando uno cambia interiormente y tal cambio es radical, lo
exterior, las circunstancias, la vida, cambian también.
He estado observando por este tiempo, (Año 1974), un grupo de gentes que
invadieron un terreno ajeno. Aquí en México tales gentes reciben el curioso
calificativo de «Paracaidistas».
Son vecinos de la colonia Campestre Churubusco, están muy cerca a mi casa,
motivo este por el cual he podido estudiarlos de cerca... Ser pobres jamás puede
ser delito, más lo grave no está en eso, sino en su Nivel del Ser...
Diariamente se pelean entre sí, se emborrachan, se insultan mutuamente, se
convierten en asesinos de sus propios compañeros de infortunio, viven
ciertamente en inmundas chozas dentro de las cuales en vez de amor reina el
odio...
Muchas veces he pensado en que si cualquier sujeto de esos, eliminara de su
interior el odio, la ira, la lujuria, la embriaguez, la maledicencia, la
crueldad, el egoísmo, la calumnia, la envidia, el amor propio, el orgullo, etc.,
etc., etc., gustaría a otras personas, se asociaría por simple Ley de Afinidades
Psicológicas con gentes más refinadas, más espirituales; esas nuevas relaciones
serían definitivas para un cambio económico y social...
Sería ese el sistema que le permitiría a tal sujeto, abandonar la «cochera»,
la «cloaca» inmunda...
Así pues, si realmente queremos un cambio radical, lo que primero debemos
comprender es que cada uno de nosotros (ya sea blanco o negro, amarillo o
cobrizo, ignorante o ilustrado, etc.), está en tal o cual Nivel del Ser.
¿Cuál es nuestro nivel de ser? ¿Habéis vosotros reflexionado alguna vez sobre
eso? No sería posible pasar a otro nivel si ignoramos el estado en que nos
encontramos.