CAPÍTULO 12
EL CAMBIO RADICAL
En tanto un hombre prosiga con el error de creerse a sí mismo
uno, único, individual, es evidente que el cambio radical será algo más que
imposible. El hecho mismo de que el trabajo Esotérico comience con la rigurosa
observación de sí mismo, nos está indicando una multiplicidad de factores
psicológicos, Yoes o elementos indeseables que es urgente extirpar, erradicar de
nuestro interior.
Incuestionablemente en modo alguno sería posible eliminar
errores desconocidos, urge observar previamente aquello que queremos separar de
nuestra psiquis. Este tipo de trabajo no es externo sino interno y quienes
piensen que cualquier manual de urbanidad o sistema ético externo y superficial
les pueda llevar al éxito, estarán de hecho totalmente equivocados.
El hecho concreto y definitivo de que el trabajo íntimo
empiece con la atención concentrada en la observación plena de sí mismo, es
motivo más que suficiente como para demostrar que esto exige un esfuerzo
personal muy particular de cada uno de nosotros.
Hablando francamente y sin ambages, aseveramos en forma
enfática lo siguiente: Ningún ser humano podría hacer este trabajo por nosotros.
No es posible cambio alguno en nuestra psiquis, sin la observación directa de
todo ese conjunto de factores subjetivos que llevamos dentro.
Dar por aceptado la multiplicidad de errores, descartando la
necesidad de estudio y observación directa de los mismos, significa de hecho una
evasiva o escapatoria, una huida de sí mismo, una forma de auto-engaño.
Sólo a través del esfuerzo riguroso de la observación
juiciosa de sí mismo, sin escapatorias de ninguna especie, podremos evidenciar
realmente que no somos «Uno» sino «Muchos». Admitir la pluralidad del Yo y
evidenciarla a través de la observación rigurosa, son dos aspectos diferentes.
Alguien puede aceptar la Doctrina de los muchos Yoes, sin
haberlo jamás evidenciado; esto último sólo es posible auto-observándose
cuidadosamente. Rehuir el Trabajo de observación íntima, buscar evasivas, es
signo inconfundible de degeneración.
Mientras un hombre sustente la ilusión de que es siempre una
y la misma persona, no puede cambiar y, es obvio que la finalidad de este
trabajo es precisamente lograr un cambio gradual en nuestra vida interior.
La transformación radical es una posibilidad definida que
normalmente se pierde cuando no se trabaja sobre sí mismo. El punto inicial del
cambio radical permanece oculto mientras el hombre continúe creyéndose uno.
Quienes rechazan la Doctrina de los Muchos yoes, demuestran claramente que jamás
se han Auto-observado seriamente.
La severa observación de sí mismo sin escapatorias de ninguna
especie, nos permite verificar por sí mismos el crudo realismo de que no somos
Uno sino Muchos. En el mundo de las opiniones subjetivas, diversas teorías
seudo-esotéricas o seudo-ocultistas, sirven siempre de callejón para huir de sí
mismos...
Incuestionablemente la ilusión de que es siempre una y la
misma persona, sirve de escollo para la auto-observación.
Alguien podría decir:» Sé que no soy Uno sino Muchos, la
Gnosis me lo ha enseñado». Tal afirmación aunque fuese muy sincera si no
existiese plena experiencia vivida sobre ese aspecto doctrinario, obviamente tal
afirmación sería algo meramente externo y superficial.
Evidenciar, experimentar y comprender es lo fundamental, sólo
así es posible trabajar conscientemente para lograr un cambio radical.
Afirmar es una cosa y comprender es otra. Cuando alguien
dice: «Comprendo que no soy Uno sino Muchos», si su comprensión es verdadera y
no mera palabrería insubstancial de charla ambigua, esto indica, señala, acusa,
plena verificación de la Doctrina de los Muchos Yoes. Conocimiento y comprensión
son diferentes. El primero de estos es de la mente, el segundo del corazón.
El mero conocimiento de la Doctrina de los Muchos Yoes de
nada sirve; desafortunadamente por estos tiempos en que vivimos, el conocimiento
ha ido mucho más allá de la comprensión, porque el pobre animal intelectual
equivocadamente llamado hombre, desenvolvió exclusivamente el lado del
conocimiento olvidando lamentablemente el correspondiente lado del Ser.
Conocer la Doctrina de los muchos Yoes y comprenderla, es
fundamental para todo cambio radical verdadero. Cuando un hombre comienza a
observarse detenidamente a sí mismo, desde el ángulo de que no es Uno sino
muchos, obviamente ha iniciado el trabajo serio sobre su naturaleza.