CAPÍTULO 24
LA CANCIÓN PSICOLÓGICA
Ha llegado el momento de reflexionar muy seriamente sobre eso
que se llama «Consideración interna».
No cabe la menor duda sobre el aspecto desastroso de la
“Auto-consideración íntima”; ésta además de hipnotizar la conciencia, nos hace
perder muchísima energía.
Si uno no cometiera el error de identificarse tanto consigo
mismo, la Auto-consideración interior sería algo más que imposible.
Cuando uno se identifica consigo mismo, se quiere demasiado,
siente piedad por sí mismo, se auto-considera, piensa que siempre se ha portado
muy bien con fulano, con zutano, con la mujer, con los hijos, etc., y que nadie
lo ha sabido apreciar, etc., Total es un santo y todos los demás unos malvados,
unos bribones.
Una de las formas más corrientes de auto-consideración íntima
es la preocupación por lo que otros puedan pensar sobre uno mismo; tal vez
supongan que no somos honrados, sinceros, verídicos, valientes, etc.
Lo más curioso de todo esto es que ignoramos lamentablemente
la enorme pérdida de energía que esta clase de preocupaciones nos trae.
Muchas actitudes hostiles hacia ciertas personas que ningún
mal nos han hecho, se debe precisamente a tales preocupaciones nacidas de la
auto-consideración íntima.
En estas circunstancias, queriéndose tanto a sí mismo,
auto-considerandose de este modo, es claro que al Yo o mejor dijéramos los Yoes,
en vez de extinguirse se fortifican entonces espantosamente.
Identificado uno consigo mismo se apiada mucho de su propia
situación y hasta le da por hacer cuentas.
Así es como piensa que fulano, que zutano, que el compadre,
que la comadre, que el vecino, que el patrón,, que el amigo, etc., etc., etc.,
no le han pagado como es debido a pesar de todas sus consabidas bondades y
embotellado en esto se vuelve insoportable y aburridor para todo el mundo.
Con un sujeto así, prácticamente no se puede hablar porque
cualquier conversación es seguro que va a parar a su librito de cuentas y a sus
tan cacareados sufrimientos.
Escrito está que en el trabajo Esotérico Gnóstico, sólo es
posible el crecimiento anímico mediante el perdón a los otros.
Si alguien vive de instante en instante, de momento en
momento, sufriendo por lo que le deben, por lo que le hicieron, por las
amarguras que le causaron, siempre con su misma canción, nada podrá crecer en su
interior.
La Oración del Señor ha dicho: «Perdónanos nuestras deudas
así como nosotros perdonamos a nuestros deudores».
El sentimiento de que a uno le deben, el dolor por los males
que otros le causaron, etc., detiene todo progreso interior del alma.
Jesús el gran Kabir, dijo: «Ponte de acuerdo con tu
adversario pronto, en tanto estás con él en el camino, no sea que el adversario
te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De
cierto os digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante».
(Mateo V, 25,26).
Si nos deben, debemos. Si exigimos que se nos pague hasta el
último denario, debemos pagar antes hasta el último cuadrante.
Esta es la «Ley del Talión», «Ojo por ojo y diente por
diente». «Círculo vicioso», absurdo.
Las disculpas, la cumplida satisfacción y las humillaciones
que a otros exigimos por los males que nos causaron, también a nosotros nos es
exigida aunque nos consideremos «Mansas Ovejas».
Colocarse uno bajo leyes innecesarias es absurdo, mejor es
ponerse así mismo bajo nuevas influencias.
La ley de la misericordia es una influencia más elevada que
la ley del hombre violento: «Ojo por Ojo, diente por diente»
Es urgente, indispensable, inaplazable, colocarnos
inteligente mente bajo las influencias maravillosas del trabajo esotérico
gnóstico, olvidar que nos deben y eliminar en nuestra psiquis cualquier forma de
auto-consideración.
Jamás debemos admitir dentro de nosotros, sentimientos de
venganza, resentimiento, emociones negativas, ansiedades por los males que nos
causaron, violencia, envidia, incesante recordación de deudas, etc., etc., etc.
La gnosis está destinada a aquellos aspirantes sinceros que
verdaderamente quieran trabajar y cambiar.
Si observamos a las gentes podemos evidenciar en forma
directa, que cada persona tiene su propia canción.
Cada cual canta su propia canción psicológica; quiero
referirme en forma enfática a la cuestión esa de las cuentas psicológicas;
sentir que a uno le deben, quejarse, auto-considerarse, etc.
A veces la gente «canta su canción, así por que sí» sin que
se le dé cuerda, sin que se le aliente y en otras ocasiones después de unas
cuantas copas de vino...
Nosotros decimos que nuestra aburridora canción debe ser
eliminada; ésta nos incapacita interiormente, nos roba mucha energía.
En cuestiones de Psicología Revolucionaria, alguien que canta
demasiado bien, -no nos estamos refiriendo a la hermosa voz, ni al canto
físico-, ciertamente no puede ir más allá de sí mismo; se queda en el pasado...
Una persona impedida por tristes canciones no puede cambiar
su Nivel de Ser; no puede ir más allá de lo que es.
Para pasar a un nivel Superior del Ser, es preciso dejar de
ser lo que se es; necesitamos no ser lo que somos.
Si continuamos siendo lo que somos, nunca podremos pasar a un
Nivel Superior del Ser.
En el terreno de la vida práctica suceden cosas insólitas.
Muy a menudo una persona cualquiera traba amistad con otra, sólo porque le es
fácil cantarle su canción.
Desafortunadamente tal clase de relaciones terminan cuando al
cantante se le pide que se calle, que cambie el disco, que hable de otra cosa,
etc.
Entonces el cantante resentido, se va en busca de un nuevo
amigo, de alguien que esté dispuesto a escucharle por tiempo indefinido.
Comprensión exige el cantante, alguien que lo comprenda, como
si fuera tan fácil comprender a otra persona.
Para comprender a otra persona es preciso comprenderse a sí
mismo. Desafortunadamente el buen cantante cree que se comprende a sí mismo.
Son muchos los cantantes decepcionados que cantan la canción
de no ser comprendidos y sueñan con un mundo maravilloso donde ellos son las
figuras centrales.
Sin embargo no todos los cantantes son públicos, también los
hay reservados; No cantan su canción directamente, más secretamente la cantan.
Son gentes que han trabajado mucho, que han sufrido
demasiado, que se sienten defraudadas, piensan que la vida les debe todo aquello
que nunca fueron capaces de lograr.
Sienten por lo común una tristeza interior, una sensación de
monotonía y espantoso aburrimiento cansancio íntimo, o frustración a cuyo
alrededor se amontonan los pensamientos.
Incuestionablemente las canciones secretas nos cierran el
paso en el camino de la auto-realización íntima del Ser.
Desgraciadamente tales canciones interiores secretas, pasan
desapercibidas para sí mismo a menos que intencionalmente las observemos.
Obviamente toda observación de sí, deja penetrar la luz en
uno mismo, en sus profundidades íntimas.
Ningún cambio interior podría ocurrir en nuestra psiquis a
menos de ser llevado a la luz de la observación de sí.
Es indispensable observarse a sí mismo estando solo, del
mismo modo que al estar en relación con la gente. Cuando uno está solo, «Yoes»
muy diferentes, pensamientos muy distintos, emociones negativas, etc., se
presentan.
No siempre se está bien acompañado cuando se está solo. Es
apenas normal, es muy natural, estar muy mal acompañado en plena soledad. Los
«Yoes» más negativos y peligrosos se presentan cuando se está solo.
Si queremos transformarnos radicalmente necesitamos
sacrificar nuestros propios sufrimientos. Muchas veces expresamos nuestros
sufrimientos en canciones articuladas o inarticuladas.