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Abraxas

Relieve de Abraxas (gema de Hematita). Arte Greco-Romano/Egipcio. Siglo IV A.C.

En el estudio de la Gnosis se utiliza consistentemente la palabra “esotérico” y ésta vale la pena comprenderla, pues su mala interpretación puede llevar a muchos sinceros a rechazar la enseñanza.

La palabra esotérico es una adaptación latina de la palabra griega esoterikos, que según la escuela de Aristóteles (384 a 322 A.C.), se refería a “Filosofías muy complicadas que sólo los eruditos, o ‘los de adentro’, podían comprender”. Por otra parte, la Real Academia lo define como “Oculto o impenetrable para los no iniciados”.

Por consiguiente “esotérico” significa “oculto”, “velado” o “para los pocos”. Esotérico nada tiene que ver con la interpretación asustadiza de “oculto” que mal traducido implica “de la oscuridad” o “tenebroso” que de ahí y en adelante, la ignorancia le continúa añadiendo tantas otras definiciones inventadas como “demoníaco”, “satánico” y “del diablo”.

El Gnosticismo Esotérico o la enseñanza que hasta la llegada de la nueva era de Acuario había sido designada “oculta y para los pocos” vino a ser develada por Samael Aun Weor, Avatara o mensajero de la Era de Acuario, pues para febrero del año 1962 el sistema solar había completado un año sideral más y localizado bajo la constelación de Acuario y frente a la constelación de Leo (el León de la Ley); la humanidad entraba en una etapa de madurez, donde, ya lista para recibir su karma, tendría que enfrentar cambios, no con el propósito de ser castigada, sino para confrontar los errores de sus propios actos para acelerar una transformación interior profunda. La misión del Maestro Samael Aun Weor fue la de hacer pública la enseñanza oculta, para que según la humanidad entrara en períodos de inestabilidad social y decadencia de valores morales, aquéllos con anhelo de la enseñanza tuvieran acceso a ella y pudieran realizar una revolución de la consciencia.

Lo interesante es que el Gnosticismo Esotérico no es patrimonio exclusivo de ninguna escuela, secta u organización; éste ha existido por siempre y resulta ser la raíz misma de todas las grandes religiones del mundo. La Gnosis se encuentra en toda enseñanza de tipo superior; por eso encontramos de forma consistente siempre los mismos símbolos y el conocimiento del mismo drama cósmico, ya sea en las antiguas escuelas de misterios de Sumeria unos 2000 años A.C., en los misterios de Eleusis donde Grecia le rendía culto a las diosas Deméter y Perséfone unos 1100 años A.C., en la mitología Nórdica, en las escuelas Mayas, Aztecas, Toltecas, y entre las escuelas de misterios del antiguo Egipto. Por eso esta enseñanza es de tipo universal y su mayor exponente lo es el Gran Maestro Yeshua Ben Pandirá, quien conocemos con el nombre de Jesús de Nazaret.

De Egipto emergió uno de los muchos grandes maestros del Gnosticismo Esotérico Universal: Basílides, quien ofreció la enseñanza oculta en las tierras de Alejandría durante el siglo II A.C. y la tradición que nos llega de Clemente de Alejandría narra que Basílides mismo recibió la enseñanza de los labios de Glaucios, un intérprete del Apóstol Pedro. Cabe mencionar que la enseñanza gnóstica que recibió Pedro de los labios del Gran Maestro Jesús, está escrita de forma minuciosa en el Pistis Sophia (que significa “La Sabiduría del Despertar” o “El Poder de la Sabiduría”); libro que guarda las enseñanzas ofrecidas por el Gran Maestro Jesús a sus apóstoles durante once años después de su resurrección.

Abraxas

Basílides hablaba de ABRAXAS como “el Gran Arcano”, la deidad suprema (representada por el Sol), fuente de las emanaciones divinas y dios de los Principados de las 365 esferas de la creación, y el fundamento principal de su enseñanza, siendo que la salvación del hombre venía a través de la gnosis solamente cuando el hombre es capaz de encarnar ABRAXAS en sí mismo.

Las siete letras de la palabra ABRAXAS se basan en la Ley del Heptaparaparshinok o la Ley del Santo Siete. Esta es la ley cósmica que se encarga de traer orden a la creación misma. Cada una de las letras hace referencia a uno de los “siete planetas clásicos” que se pueden apreciar a simple vista; debemos entender que planeta no se refiere a lo que hoy día de inmediato visualizamos como una mole de materia que orbita alrededor del sol, sino planeta en su sentido original de viajero u Hombre Errante. ABRAXAS es un acrónimo de los Siete Cosmocratores (creadores del cosmos) o Siete Hombres Celestes que en el cristianismo se reconocen como los Arcángeles:

GABRI-EL (El Héroe de Dios). RAPHA-EL (La Sabiduría de Dios o La Curación de Dios). URI-EL (El Amor y la Misericordia de Dios). MICHA-EL (Quién como Dios). SAMA-EL (La Justicia de Dios). ZACHARI-EL (La Memoria de Dios o El Gran Hombre que Guarda el Pozo de la Sabiduría de Dios). ORIFI-EL (La Luz de Dios).

Estos se asocian a los “siete planetas clásicos” pues cada Arcángel en sí mismo es un alma planetaria; Gabriel es el alma de la Luna, Rafael de Mercurio, Uriel de Venus, Michael del Sol, Samael es Marte, Zachariel es Júpiter, y Orifiel es Saturno. A su vez, estos siete planetas son el fundamento de los siete días de la semana, pues:

Domingo es el día del Sol, lunes es el día de la Luna, martes es el día de Marte, miércoles es el día de Mercurio, jueves es el día de Júpiter, viernes es el día de Venus y sábado es el día de Saturno.

Por consiguiente, ABRAXAS es la fuerza que organiza la creación misma, y también es la fuerza que influencian nuestra psiquis, y las fuerzas que permean e influyen en nuestro diario vivir.

En un nivel superior ABRAXAS es en sí el Gran Aliento; como fuente de las emanaciones divinas, es la Corona de la Vida – el Kether de los cabalistas hebraicos – y también es el Gran Rayo, el espacio increado y la luz inmanifestada.

Los practicantes de los antiguos misterios reconocían que tal poder, al verbalizar su nombre, impartía cualidades de tipo superior con capacidad de influenciar eventos y realizar prodigios haciendo uso de las fuerzas ocultas de la creación. Por eso vemos amuletos como la Piedra de ABRAXAS, donde un Gallo impulsado por dos serpientes se mueve hacia la derecha, vestido de guerra, protegido con un escudo y con un látigo en su mano. Tal piedra sintetiza de forma oculta (esotérica) y maravillosa todas las obras y enseñanza impartida a la humanidad por el Maestro Samael.

El gallo es símbolo del Chrestos griego o Cristo Cósmico; la inteligencia del Padre que está en secreto. Este mismo gallo es el que vemos en el evangelio del Apóstol Marcos:

Y el gallo cantó la segunda vez: y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba. Marcos 14:72, Reina Valera Antigua.

Las serpientes que lo impulsan son PITÓN (a su izquierda) y KUNDALINI (a su derecha). La primera es la serpiente tentadora del Edén, la segunda es la serpiente sagrada de nuestros mágicos poderes; aquella que en trabajo de la magia del amor tiene la capacidad de destruir nuestros defectos, de regenerarnos y transformarnos profundamente. PITÓN es simbolizada en la [Divina] Comedia de Dante por aquellas serpientes que atormentan las almas en los mundos infiernos. Kundalini es su aspecto contrario, la serpiente enroscada en la garganta del Señor SHIVA o “el Señor de la Creación”, que en el cristianismo es el mismo Espíritu Santo.

El GALLO se encuentra vestido de guerra y tal vestimenta es símbolo de los vehículos superiores del Ser que no tenemos, hay que fabricarlos por medio del proceso científico de la transmutación alquímica de las energías del mismo ser humano.

Su escudo es similar al escudo de plumas del dios azteca Huitzilopochtli, símbolo del Cristo y del Ser. El escudo es símbolo del amor, pues es el amor la fuerza que nos protege contra las fuerzas negativas externas e internas.

Por último, su látigo es símbolo de la fuerza de la voluntad, la eliminación del Fariseo interior que nos permite vivir la vida en el camino del recto pensar, del recto actuar y del recto sentir. Tal camino de rectitud se simboliza con el Gallo caminando hacia la derecha, el camino de los “diestros”.

Todos estos símbolos se encuentran cincelados en piedra, pues el trabajo Gnóstico Esotérico es el trabajo con la piedra filosofal. El nombre de la piedra filosofal es Patar, que también es el nombre del Apóstol Pedro, por lo que el Gran Maestro Jesús dijo:

Mas yo también te digo, que tú eres Pedro (Patar), y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Mateo 16:18.

En su libro El Despertar del Hombre, el Maestro Samael escribe:

La Gnosis es el conocimiento de una sabiduría trascendental y transformativa que enseña a la humanidad a ver, oír y palpar todas las cosas que hasta el momento se señalaban como grandes misterios y enigmas.

La Gnosis es una verdadera escuela científica de iniciación en la vida, que persigue una transformación del ser humano, pretende que cada hombre cambie desde sus principios básicos y costumbres, que se convierta en verdadero hombre.

La Gnosis nos ofrece la doctrina, los ejercicios y las prácticas necesarias para encarnar el misterio de ABRAXAS en nuestro interior.

Enviado por: Ricardo Santana Laracuente, instructor gnóstico de Phoenix, Arizona, E.U.

Imagen: 1. Relieve de Abraxas (gema de Hematita). Arte Greco-Romano/Egipcio. Siglo IV A.C. 2. Abraxas

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