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Los Siete Sellos del Apocalipsis

Imagen: Gustave Doré's St. John on Patmos. 1866

Introducción

Estimados amigos, en esta ocasión, vamos a hacer un estudio breve sobre los siete sellos del libro de la sabiduría que sostiene, en su mano derecha el Cristo, sentado en su trono. Se encuentra rodeado de 24 sillas en las cuales se sientan los 24 ancianos del Apocalipsis, quienes son los que arrojan sus coronas de oro al Cordero Inmolado y le cantan alabanzas. En medio, y alrededor del trono, hay cuatro animales de la alquimia: un león, símbolo del fuego; un becerro, símbolo de la tierra; el tercer animal, con cara de hombre, representa al agua; y el cuarto animal, muy similar a un águila volando, emblema del aire.

Siete lámparas de fuego están ardiendo delante del trono, ellas representan los siete espíritus de Dios, los siete cosmos de la creación, los siete Cosmocratores o creadores de este sistema solar, etc. Tal como es arriba es abajo; tal como es afuera es adentro reza el axioma hermético; es decir, que dentro de nosotros está el Cristo íntimo, los 24 ancianos, los 4 elementos de la alquimia, los siete espíritus ante el trono, etc., tanto el Cristo interior como el Cristo cósmico pueden romper cada uno de los siete sellos propiciando una tremenda revolución, tanto en nuestro mundo interior como en el exterior. Por tanto, es mejor vivir el Apocalipsis dentro de nosotros mismos mediante la destrucción de Babilonia la grande, que mora en sí mismos, antes de que vivamos la desintegración de esta raza decadente y degenerada físicamente. La sabiduría gnóstica, develada por el Maestro Samael Aun Weor, el Cristo de la presente era de acuario, nos da las claves precisas para la resurrección de nuestro Cristo íntimo, el cual nos purifica y redime de nuestros errores.

Los siete sellos

 "Y miré cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro animales (del Gran Arcano) diciendo como con voz de trueno: Ven y ve" (Ap. 6: 1).

"Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que estaba sentado encima de él, tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió victorioso, para que también venciese"

El caballo blanco representa a la raza blanca; el jinete, alegoriza a sus líderes, quienes han sometido a muchos pueblos del mundo en distintas épocas mediante el control económico y las armas; por eso, porta la corona de oro en la cabeza y sostiene un arco.

 "Y cuando él abrió el segundo sello, oí al segundo animal (del Gran Arcano) que decía: Ven y ve. Y salió otro caballo bermejo. Y al que estaba sentado sobre él, le fue dado poder de quitar la paz de la Tierra, y que se maten los unos a los otros, y fuéle dada una grande espada" (Ap. 6: 3, 4).

El caballo bermejo representa la raza roja atlante de la cual descienden los pieles rojas de América del Norte. El jinete que lo monta es el gobierno conquistador de estos nativos norteamericanos, aquél que por disposición de la ley del karma le fue dado poder para quitar la paz en la Tierra en nombre de la libertad y de la democracia, propiciando conflictos y guerras entre las naciones para venderles sus armas. La espada representa a la justicia.

Actualmente, aquel caballo bermejo relincha brioso y lleno de furia, el jinete que lo monta, bermejo también, amenaza iracundo con iniciar una gran destrucción abriendo las puertas del infierno por las cuales serán arrastradas multitudes, habrá lágrimas, sangre, horror y muerte. ¡Oh, Babilonia!, mujer vestida de escarlata y cubierta con joyas preciosas, (la humanidad entera), nunca habías estado tan al borde de la destrucción como en estos tiempos. Algunos ciudadanos de América del Norte llevan la sangre de los pieles rojas, descendientes de atlantes en sus venas. No todos se mezclaron, por lo que aquella nación se convirtió en crisol de fundición de razas de todo el mundo para que allí, difícilmente, surgiera la sexta sub raza de esta quinta raza llamada Aria.

"Y cuando él abrió el tercer sello, oí al tercer animal (del Gran Arcano), que decía: Ven y ve. Y miré y he aquí un caballo negro Y el que estaba sentado encima de él, tenía un peso en su mano (la esclavitud)" (Ap. 6: 5).

Es claro que el corcel negro representa a las razas negra, morena, árabe, indostana, ellas que han sufrido el peso de la esclavitud a lo largo de la historia, incluso en nuestro amado país. México no ha sido la excepción, si consideramos su historia desde los tiempos de la conquista hasta nuestros días. El caballo negro simboliza también el trabajo honrado.

"Y oí una voz en medio de los cuatro animales que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; y no hagas daño al vino ni al aceite" (Ap. 6: 6).

Es evidente que los iniciados se ganan la vida trabajando duro y honradamente, aman la paz. No hacer daño al vino ni al aceite significa alimentar el fuego del candelero, avivando la llama de la espiritualidad para ser salvado por el Cordero de Dios que lava los pecados del mundo, el Cristo que elimina los pecados del mundo mediante el trabajo con la energía creadora; pero esto no lo entienden los hombres comunes de la tierra, los cuales sólo entienden de guerra a causa de los elementos inhumanos que cargamos dentro.

 "Y cuando él abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto animal (del Gran Arcano), que decía: Ven y ve. Y Miré, y he aquí un caballo amarillo (la raza amarilla); y el que estaba sentado sobre él (uno de raza china), tenía por nombre muerte y el infierno le seguía y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortalidad y con las bestias (humanas) de la tierra". (Ap. 6: 7, 8).

El caballero amarillo ha ganado poder económico y militar en las últimas cuatro décadas sin presunciones y de manera silenciosa. Por tanto, la guerra entre oriente y occidente será inevitable, el Maestro Samael, investigando la causa de la tercera guerra mundial en el mundo causal, descubrió que es económica.

En lo personal, he estado siguiendo el comportamiento de la economía en el mundo y he observado que actualmente el dragón amarillo, poco a poco, se está adueñando de los mercados y del sistema financiero en todo el planeta. A largo plazo pretende abiertamente que su moneda sustituya a la moneda del coloso del norte; además de que está armado de toda clase de armas de destrucción masiva, se ha asociado con el país de la hoz y el martillo, el cual, por cierto, hace unos pocos días, acaba de hacer gala de sus nuevas armas con poder nuclear a todo el mundo; presumiendo al mundo que no habrá escudo anti misiles que las detenga.

Los tiempos del fin ya llegaron y la guerra entre el Este y el Oeste es inevitable.

Relincha el caballo amarillo, ágil y lleno de gran ira, y arrastra tras de sí el infierno y la muerte.

"Y cuando él abrió el quinto sello, vi debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por la palabra de Dios y por el testimonio que ellos tenían. Y clamaban en alta voz diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre (de acuerdo con la Ley Kármica) de los que moran en la tierra?" (Ap. 6: 9, 10).

Es claro que han venido muchos profetas, gurús, avataras, enviados por la gran fraternidad blanca para darnos el mensaje de una transformación espiritual, pero lo que hemos hecho es asesinarlos de diversas formas, el último que vino pereció crucificado. Los moradores de la tierra han matado a los profetas y aborrecen al Eterno.

"Y miré cuando él abrió el sexto sello, y he aquí fue hecho un gran terremoto; y el sol se puso negro como un saco de cilicio, y la luna se puso toda como sangre"… (Ap. 6: 12).

¡Amigos! El sexto sello ya se rompió, en los últimos años hemos sido testigos de incesantes terremotos, éstos no pararán. Isaías en la Biblia afirma: “La tierra se tambaleará como un hombre ebrio, caerá y nunca más se levantará”. El maestro Jesús nos advierte de un gran temblor de tierra que se sentirá en todos los confines de nuestro mundo, esto será durante el máximo acercamiento del planeta Hercólubus cuya fuerza electromagnética volteará nuestros ejes planetarios.

Debido a tantas pruebas y accidentes nucleares, la radiación atómica está dañando nuestra atmósfera terrestre, por lo que difícilmente descompondrá los rayos solares en luz, calor, color y sonido. Debido a esto, veremos al Sol negro como el silicio y por ser el color cercano a las tinieblas, la Luna se verá roja como la sangre. Se está levantando la torre de Babel, y se alegoriza en forma de cristal tan alta que llega hasta la Luna. Los hombres de ciencia pretenden la conquista de la Luna, ya hay tecnologías anti gravedad en operación, esto facilitará los viajes fuera del planeta, pero entre más se acerca Babilonia a la conquista del espacio, más estará cerca de su fin, porque el espacio es sagrado y no se permite gente que lleve sus defectos psicológicos como la ira, el orgullo, la codicia, yoes asesinos, etc., a contaminar humanidades que habitan en otros mundos.

"Y cuando él abrió el séptimo sello, fue hecho silencio en el cielo, casi por media hora" (Ap. 8: 1).

El séptimo sello está por romperse, habrá un silencio de media hora en el cielo, un tiempo muy breve, pero suficiente para que la gran fraternidad blanca, en colaboración con la hermandad cósmica (extraterrestres), saquen a las personas seleccionadas de entre las cenizas humeantes de esta pervertida civilización y se las lleven en secreto a lugares seguros, antes del gran cataclismo que se avecina: (Hercólubus); precedido por guerras atómicas. Antes de la selección entre ovejas y cabritos, habrá una terrible persecución contra el pueblo gnóstico, ya que los enemigos del Eterno, los ateos y materialistas, odian lo que tenga que ver con la transformación espiritual que lleva al despertar de la conciencia.

Pues bien apreciados lectores, hasta aquí este breve análisis sobre los siete sellos del Apocalipsis, si alguien apenas se va adentrando en nuestros estudios, le recomiendo paciencia y perseverancia para que, poco a poco, reciba la enseñanza relativa a la alquimia sexual, muerte del Ego y sacrificio por la humanidad, que son la tabla de salvación con la cual podremos aspirar a formar parte del semillero para la nueva edad de oro que está por comenzar, y como dijo el poeta romano Virgilio: “Ya llegó la edad de oro y una nueva progenie manda”.

Enviado por: Virgilio Cuautle Roldán, instructor gnóstico de Nochistlán Zac.

Imagen: Gustave Doré's St. John on Patmos. 1866

 

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