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Libro: Tláloc, el vino que bebe la tierra

Capítulo 7. Invocaciones Sagradas al Agua

Capítulo 7. Invocaciones Sagradas al Agua

Nos preguntaremos, ¿de qué sirve adentrarse en todo lo que nuestros antepasados sabían?, ¿servirá acaso en nuestra vida tan complicada como la tenemos hoy?, es una tremenda realidad que sí, hoy como en el pasado, podemos trabajar con estas criaturas elementales, una de sus misiones que tienen estos elementales es el de ayudar al ser humano, así avanzan en su aprendizaje y evolución.

Sonidos sagrados (Mantram):

Tlaloque. [MTM]

Tlaloque. [MTM]

Es posible llamar a esos elementales con sonidos sagrados (mantram), si lo hacemos en profunda meditación, estas criaturas inocentes acudirán a nuestro llamado sincero y de corazón. En lo que respecta al mundo físico, podemos solicitar lluvia en las grandes sequías o ayuda en las inundaciones, en el granizo o las tormentas, claro que toda solicitud es de acuerdo a la ley de causa y efecto o karma.

En lo interno, podemos solicitar ayuda para el control de nuestras aguas, para no estallar en tempestades pasionales, y si la petición es sincera, claro que la ayuda vendrá.

Por ello, debemos aplicar aquí aquel axioma popular: “A Dios rogando y con el mazo dando”, solicitar ayuda está bien, no será jamás un delito, pero hay que hacer buenas obras en bien de la humanidad para respaldar nuestras peticiones.

En el occidente se encuentra el templo de estos elementales de las aguas, no importa en qué punto de la Tierra nos encontremos, siempre estará al occidente el templo de estas criaturas preciosas e inocentes. Con nuestro rostro a este punto cardinal, colocando un vaso con agua frente a nosotros, o estando junto a un río, lago o el océano; relajando profundamente nuestro cuerpo y mente, entonces, en profunda meditación y colmados de devoción, podremos llamar a estos elementales vocalizando con mucha fe los mantram: Veya, Vallala, Veyala, Heyala, Veya. Desde luego, que estas criaturas inocentes nos asistirán.

«Los kabalistas afirman solemnemente que el reino de las ondinas se encuentra en el occidente y se les evoca con la copa de las libaciones

Los antiguos magos, cuando llamaban a las ondinas de los ríos y de los lagos, o a los genios de las nubes o a las nereidas del tormentoso océano clamaban con gran voz pronunciando los siguientes mantrams: Veya, Vallala, Veyala, Heyala, Veya. (Samael Aun Weor. Doctrina Secreta de Anáhuac)»

Croar como rana

Cerámica de una rana”. [MAX]

Cerámica de una rana”. [MAX]

Hay que recordar también las danzas sagradas de los antiguos tiempos para hacer llover, está dentro de este tipo de oraciones, también, las procesiones que en algunos lugares hacen en ciertos poblados para solicitar la lluvia bienhechora. En este orden de ideas, existe la posibilidad de llamar la lluvia adoptando la forma de las ranas y, con mucha fe y devoción, croando como ellas, se invoca a la lluvia. Desde luego, esto podrá causar mucha mofa entre los dechados de sabiduría, pero al margen de ello, valdría la pena retomar viejas tradiciones iniciáticas.

«Ciertas tribus de América, cuando quieren lluvia para sus cultivos, reunidos sus miembros, asumen la figura del sapo, lo imitan, y luego, en coro, remedan el croar de los mismos; el resultado no se hace esperar demasiado.»

Tlaloque. [MTM]

Tlaloque. [MTM]

No debemos olvidar que la mejor forma de orar, es cuando las peticiones las hacemos en meditación, es decir, cuerpo y mente relajados y en un estado de conciencia denominado: El recuerdo de sí, uniendo nuestra fe y devoción en cada plegaria. Llamando con muchísima reverencia al maestro Tláloc.

«Los antiguos mexicanos oraban al Señor de las lluvias, al Tláloc, y entonces era regada la tierra con las aguas de la vida. (Samael Aun Weor. Doctrina Secreta de Anáhuac)»

«¿Y qué diremos de todos aquellos danzantes que también sabían atraer los beneficios del dios de la lluvia? Ya han contemplado ustedes a estos niños, han gozado ustedes con su representación. Esas danzas, como las que han representado estos niños, tenían por objeto, entre otras cosas, atraer las aguas puras para que fertilizaran la tierra y germinaran las simientes de toda especie.

En otros lugares de América se conocieron danzas similares; en Teotihuacán celebraban ciertos cultos, en la “Pirámide de la Luna”, con el propósito de atraer las lluvias, y nunca se dejaba de implorar el auxilio de Tláloc, el “dios benéfico de las lluvias”. Es interesante saber que los nativos de Teotihuacán unidos en la “Pirámide de la Luna”, y colocados normalmente en la forma en que se encuentran los sapos y ranas, imitaban en forma maravillosa el “croar” de esas criaturas, y lo hacían con el propósito de hacer llover, y llovía. Mas no olvidaban nunca a Tláloc.

También los mayas practicaron ritos semejantes, y como quiera que ellos llegaron no solamente hasta Costa Rica y Panamá, sino también hasta las costas del Caribe, en sur América, aún se conservan tradiciones entre los “Arhuacos” de la Sierra Nevada (Colombia), quienes practican todavía los ritos que logran atraer a las lluvias. Esos sistemas, esos métodos, son extraños para la “Edad de Hierro”, para esta negra edad en la que nos encontramos; ya las gentes se volvieron terriblemente groseras y materialistas, ahora se burlan de todas estas maravillas de la naturaleza y del cosmos. (Samael Aun Weor. Conferencia: El Dios Tláloc)»

Incienso:

Sacerdote llevando copal (incienso). [MAX]

Sacerdote llevando copal (incienso). [MAX]

También podemos llamar a los elementales del agua (tlaloques entre los aztecas u ondinas en la mitología), ante una vasija con agua y echando incienso natural en ella, todo con mucha fe, dejando fuera todo escepticismo.

«115- El incienso auténtico es sacado del árbol olíbano, y contiene grandes poderes elementales.

116- Si se echa en agua, tiene el poder de hacer concurrir a nuestra llamada las criaturas elementales del agua. (Samael Aun Weor. Rosa Ígnea)»

Mantram Aloah Va Dath

Ofrenda de elementos marinos formando un mascarón de Tláloc”. [Cacaxtla México. Foto: Virgilio Cuautle, ICQ]

Ofrenda de elementos marinos formando un mascarón de Tláloc”. [Cacaxtla México. Foto: Virgilio Cuautle, ICQ]

«Los maestros lo invocaban para agradecerle la abundancia de las cosechas, para pedirle lluvia en las grandes sequías o para que deshiciera las nubes de granizo. En las grandes tempestades usted también, si lo desea, puede invocarlo, más debe hacerlo con fe y reverencia. (Magia Crística Azteca. Samael Aun Weor)»

Podemos llamar a este maestro si nos lo proponemos, de la siguiente forma: relajamos nuestro cuerpo y nuestra mente, buscamos estar lo más conscientemente posible, y nos adormecemos vocalizando el sonido sagrado (mantram): Aloah Va Dath; con esta palabra de poder tocamos las puertas del mundo causal, hay que hacerlo muchísimas veces, combinando la meditación con el sueño, sin que haya pensamientos vagos, concentrándonos profundamente en el maestro Tláloc.

«Bien saben los kabalistas hebraicos rabínicos que el mantram del mundo causal ha sido, es y será siempre: Aloah Va Daath. Meditar en tal palabra equivale a golpear en las puertas maravillosas del gran templo. (Doctrina Secreta de Anáhuac. Samael Aun Weor)»

Es muy claro, el maestro Jesús al decirnos, que el que toca se le abre y el que pide se le da. Cuando la solicitud sale de lo profundo del corazón, siempre se es escuchado.

El trabajo con los elementales de la naturaleza, esas criaturas inocentes a través de las cuales se manifiestan todos los poderes de la creación, siempre debe hacerse a través de estos reyes angélicos (Devas) o genios elementales, como el maestro Tláloc, pues ellos siendo grandes sabios, estando más allá del bien y del mal, no teniendo ningún elemento psicológico indeseable, manejarán estas fuerzas poderosísimas en forma correcta, sin violar la ley del karma, sólo para hacer lo que es correcto.

«Las operaciones elementales deben iniciarse en el mundo de las causas naturales; desde esa región deben ser controladas... Faltando ese control, la magia negra surge de inmediato.

Cuando las fuerzas elementales se divorcian de sus principios espirituales y se convierten en algo diferente, aunque no se pretenda hacer ningún mal, se produce inevitablemente una caída acompañada por la degeneración. (Doctrina Secreta de Anáhuac. Samael Aun Weor)»

Es indispensable tener un respaldo moral, cuando se hace una invocación así, reza el dicho: “A Dios rogando y con el mazo dando”, pedir nunca será un delito, pero hay que respaldar las peticiones con toneladas de buenas obras en bien de la humanidad y, además, trabajar en la senda de la auto perfección, identificando los miles de defectos psicológicos que se poseen, estudiándolos arduamente en el diario vivir con la auto observación, comprendiéndolos profundamente con la meditación y, con la ayuda de nuestra Madre Divina, se deben destruir.

«Cuando reconquistamos la inocencia en la mente y en el corazón, los príncipes del fuego, del aire, de las aguas y de la tierra, abren ante nosotros las puertas de los paraísos elementales. Es necesario, por tanto, que cuando queramos servirnos de las fuerzas elementales pidamos el auxilio a los reyes correspondientes. (Doctrina Secreta de Anáhuac. Samael Aun Weor)»

Oración de la Edad Media

Existen oraciones maravillosas que han dejado los grandes iniciados de todos los tiempos, que tienen un inmenso poder, cuando se pronuncian con verdadera emoción positiva y se hacen en forma totalmente consciente.

Rostro con atributos de Tláloc. [MAX]

Rostro con atributos de Tláloc. [MAX]

La oración mecánica, nunca tiene resultados objetivos, repetir como loros, aunque sea una oración mágica de extraordinario poder, como lo es el Padre Nuestro, no produce ningún resultado objetivo. Pero, cuando unimos la fe, la devoción, la meditación y la conciencia, el resultado es maravilloso.

Este es el caso de una oración muy utilizada en la Edad Media, denominada el Exorcismo del Agua, tal oración mágica tiene la capacidad de ponernos en contacto con el maestro Tláloc y con sus elementales de la naturaleza, denominadas ondinas y nereidas o tlaloques.

Empezaremos comentando que la palabra exorcismo, nada tiene que ver con las interpretaciones modernas, por lo que, si anhelamos usar esta oración como debe ser, entonces, debemos darle su correcto significado. Exorcizar significa invocar, alejar, mandar, ordenar, por lo que, en este caso, se interpreta como poner en orden el elemento agua en nuestro universo interior, en nuestra atmosfera personal, para que exista armonía y equilibrio.

Tlaloque. [MTM]

Tlaloque. [MTM]

«¿Cómo podríamos mandar a los elementales de la naturaleza si no hemos aprendido a gobernar a los elementales atómicos de nuestro propio organismo?

Las salamandras atómicas de la sangre y del sexo arden espantosamente con nuestras pasiones animales.

Los silfos atómicos de nuestros propios aires vitales, al servicio de la imaginación mecánica (no se confunda esto con la imaginación objetiva consciente), juegan con nuestros pensamientos lascivos y perversos.

Las ondinas atómicas del sagrado esperma originan siempre espantosas tempestades sexuales.

Los gnomos atómicos de la carne y de los huesos gozan indolentes con la pereza, glotonería, concupiscencia.

Se hace urgente saber exorcizar, mandar y someter a los elementales atómicos de nuestro propio cuerpo.

Mediante los exorcismos del fuego, los aires, las aguas y la tierra, podemos también someter a los elementales atómicos de nuestro propio cuerpo.

Incuestionablemente tales oraciones y exorcismos deben ser muy bien aprendidos de memoria.

(Doctrina Secreta de Anáhuac. Samael Aun Weor)»

Además de tener la capacidad de poner en orden nuestras aguas internas hoy por hoy descontroladas, de por sí, esta oración es, igualmente, toda una cátedra para nuestra conciencia de enseñanzas milenarias y fundamentales para nuestra transformación.

Urna-Tláloc. [MNA]

Urna-Tláloc. [MNA]

«Exorcismo del agua

Fiat firmamentum in medio aquarum et separet aquas ab aquis, quae superius sicut quae inferius, et quae inferius sicut quae superius ad perpetranda miracula rei unius. Sol ejus pater est, luna mater et ventus hanc gestavit in utero suo, ascendit a terra at coelum et rursus a coelo in terram descenit. Exorciso te, creatura aquae, ut sis mihi speculum Dei vivi in operibus ejus, et fons vitae, et ablutio pecatorum. Amén. (A continuación, el devoto, concentrado en Tláloc o en Nicksa, hace su petición mental). (Doctrina Secreta de Anáhuac. Samael Aun Weor)»

Esta oración, al realizarla en profunda meditación, como queriendo saborear cada palabra, tratando de capturar su hondo significado, tiene el poder de ponernos en contacto con las ondinas y nereidas de las aguas y colocarlas en completo orden, pero podrá notar el estudiante gnóstico sincero, que su contenido nos habla de la creación del universo interior, de cómo lograr la autorrealización íntima del ser.

«Fiat firmamentum in medio aquarum (Hágase el firmamento en medio de las aguas).»

Cada uno de nosotros, debemos extender la obra que el Gran Arquitecto del Universo hizo en el macrocosmos (el universo), debemos hacerlo en el microcosmos (el ser humano). Similarmente, como fue construyéndose por las fuerzas divinas cada planeta, cada sol, cada galaxia, debemos en nuestro interior crear todo un firmamento psicológico.

Primero habrá que crearse una luna psicológica o centro de gravedad permanente, eliminando los yoes que controlan nuestra falsa personalidad, como el orgullo, la auto importancia, el engreimiento, la vanidad; posteriormente, se tendrá que crear un sistema planetario psicológico o cuerpos existenciales superiores del Ser, vehículos que al tenerlos el espíritu o Ser, podrá manifestarse plenamente a través de ellos; viene más tarde la creación del Sol psicológico (transformar los cuerpos solares en oro), y, por último formar una galaxia psicológica, un firmamento.

Tal firmamento debe tener un origen, y ése se encuentra en medio de las aguas. Es decir, transformando las aguas puras de la vida, llamado por Paracelso como “ens seminis”, y por los alquimistas medievales como el mercurio filosófico.

Almenas-Tláloc. [MTM]

Almenas-Tláloc. [MTM]

Transmutar ese mercurio filosófico, es trabajar en medio de las aguas; como bien decían los alquimistas, ser trabajador de la Gran Obra, en el agua, y dirigidos por Stella Maris o la Virgen del Mar.

«Et separet aquas ab aquis, quae superius sicut quae inferius, et quae inferius sicut quae superius (y Sepárense las aguas de las aguas, las superiores de las inferiores y las inferiores de las superiores)»

Para comprender esta parte de la oración, acudiremos a las enseñanzas de los alquimistas. Ellos nos hablan de obtener el mercurio, ya que éste es la materia prima de la Gran Obra. Pero comentan que para obtenerlo, primero se necesita del azogue, siendo éste un mineral del cual se puede extraer el mercurio.

Piedra del maíz. [MAX]

Piedra del maíz. [MAX]

En realidad, los alquimistas medievales nunca hablaron de metales físicos, sino de elementos que se encuentran en el laboratorio interior del ser humano. El azogue son las mismas aguas puras de vida, la energía sexual que, así como del azogue físico se puede extraer mercurio, así de nuestra energía creadora, puede extraerse una energía superior, que puede regenerar nuestro cuerpo y desarrollar facultades superiores del alma.

Separar las aguas de las aguas, es una parte del génesis, y no podría ser de otra forma, ya que el génesis no sólo habla del origen del mundo, sino que habla de cómo dar origen a nuestro mundo interior.

El separar las aguas superiores de las inferiores, nos invita a practicar una sexualidad trascendente, dejando los vicios pasionales (aguas inferiores) y desarrollando un amor verdadero por el ser que se ama (aguas superiores).

En la alquimia, a este proceso se le llama purificar las aguas, pasar del cuervo negro (aguas inferiores) a la paloma blanca (aguas superiores).

«Ad perpetranda miracula rei unius (y así se realice el milagro de la unidad)»

Es separando las aguas inferiores de las superiores, es decir, transmutando la energía que nos trajo al tapete de la existencia. Ella nos da la posibilidad de crear dentro de nuestra naturaleza, cuerpos superiores, denominados cuerpos existenciales superiores del Ser, cuerpos solares, ya que los que tenemos actualmente son lunares, fríos, fantasmales. Al crear estos vehículos especiales, se nos permite el milagro de encarnar al Padre que está en secreto (la unidad).

Hoy por hoy, no somos realmente individuos, más bien somos legión de demonios o defectos, tal como los mayas alegorizaban con los señores del inframundo (Xibalabá), o los egipcios con los demonios rojos de Seth, somos multiplicidad de defectos psicológicos.

No es tarea fácil, realizar este trabajo aquí descrito en esta oración, dejar de ser legión (eliminar nuestros defectos) y crear cuerpos superiores trabajando en la transformación de nuestras energías creadoras.

«Sol ejus pater est, luna mater et ventus hanc gestavit in utero suo. (El sol es su padre, la luna su madre y el viento lo gestó en su vientre)»

Tremenda oración mágica, no sólo nos dice que hay que hacer, sino cómo hacerlo; nos revela las claves por las cuales podríamos lograr la transmutación íntegra de nuestras energías creadoras. El Sol es el fuego, el principio masculino y la representación del azufre alquimista, el fuego del Kundalini; la Luna es el agua, el principio femenino, el mercurio de los sabios y el viento o hálito divino lo gestó en su vientre.

Aquí está el misterioso sonido sagrado (mantram) I.A.O. develado, pues se compone de la letra “I” que es Ignis el fuego, el Padre; la letra “A” es Aqua, agua, la Madre; y la letra “O” es de origo, Espíritu, viento.

Entre los fenicios y gnósticos primitivos IAO es el nombre de Dios, y asombra saber que es un sonido sagrado (mantram) precisamente para transmutar las energías creadoras, las aguas puras de la vida, que están en cada uno de nosotros.

«Ascendit a terra at coelum et rursus a coelo in terram descenit (y ascendió de la tierra al cielo y de nuevo del cielo a la tierra descendió)»

Pirámide de Kukulkán, [Chichén Itzá México]

Pirámide de Kukulkán, [Chichén Itzá México]

En este fragmento de la oración, se refiere a esa parte del trabajo, por la cual todos debemos luchar, que lo humano se una a lo divino y lo divino se acerque a lo humano. Para comprender mejor este trabajo, recordemos al extraordinario suceso del descenso de Kukulkán en el equinoccio de primavera en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en este caso, “La serpiente emplumada” (Kukulkán) es el símbolo del Cristo íntimo, éste desciende al ser humano cuando ha logrado erradicar todos sus yoes que están en contra del amor.

Es entonces que lo humano se une a lo divino (ascendió de la tierra al cielo) y el Cristo íntimo (Kukulkán) desciende a la tierra para ayudar al humano en su trabajo interior (del cielo a la tierra descendió).

«El fuego viviente y filosofal, el Cristo íntimo, es el fuego del fuego, lo puro de lo puro. El fuego nos envuelve y nos baña por todas partes, viene a nosotros por el aire, por el agua y por la misma tierra que son conservadores y sus diversos vehículos. El fuego celestial debe cristalizar en nosotros, es el Cristo íntimo, nuestro salvador interior profundo. El Señor Intimo debe hacerse cargo de toda nuestra psiquis de los cinco cilindros de la máquina orgánica; de todos nuestros procesos mentales, emocionales, motores, instintivos, sexuales. (Samael Aun Weor. La Gran Rebelión)»

En esta época decadente, no sólo nos hemos olvidado de los principios divinales que existen en la naturaleza, sino, lo que es peor, nos hemos olvidado que dentro de nosotros hay partes maravillosas, divinas. También nos hemos alejado de ellas, con nuestra pésima forma de vivir. Así es que es urgente trabajar para que ascendamos de la tierra al cielo y eso divino descienda a nosotros.

«Exorciso te, creatura aquae, ut sis mihi speculum Dei vivi in operibus ejus, et fons vitae, et ablutio pecatorum. Amén (Te exorcizo creatura del agua, para que seas el espejo del dios vivo, y la fuente de vida y pureza de pecado)»

En esta parte de la oración esotérica es donde se busca poner en orden a los elementales atómicos, a nuestras propias ondinas y nereidas que se encuentran en desorden y por ello se les exorciza, es decir, se les ordena, se les manda.

Escultura de Tláloc, [MTM]

Escultura de Tláloc, [MTM]

Cuando existe un orden atómico en nuestro universo interior, cuando dejan de estallar tempestades pasionales, bestiales de lujuria, es cuando podemos cada uno de nosotros ser el espejo de las obras del creador, ser fuentes de vida espiritual y alejarnos del pecado o defectos psicológicos.

Esta oración mágica oculta el mapa de la senda de la auto realización íntima del ser, ahora nos toca, vivenciar cada una de sus enseñanzas, hacerlas carne y sangre en cada uno de los hechos de nuestra vida…