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Libro: Tláloc, el vino que bebe la tierra

Capítulo 9. Dioses del Agua

Capítulo 9. Dioses del Agua

Resulta admirable el descubrir la admiración y respeto que se tiene a los dioses del agua en todo el mundo, su culto está presente entre los mayas de Yucatán y Honduras; los zapotecas y mixtecas de Oaxaca México; los totonacos de Veracruz México y en todas las culturas de la Tierra.

El dios de la lluvia maya (Chaac)

Entre los grandes iniciados mayas, al dios de la lluvia se le denomina: Chaac. Es muy frecuente encontrarlo en muchos de sus templos, representado en forma magistral, entregándonos una enseñanza que si ponemos la debida atención, veneración y admiración, podría depositarse en la conciencia.

En la zona arqueológica de Chichén Itzá lo encontramos con la apariencia de un anciano venerable para indicar la Sabiduría del Ser; una gran nariz a semejanza de trompa, enseñándonos el poder de la respiración del aliento de vida (prana), importantísimo para la transformación de las energías creadoras.

Nariz del dios de la lluvia maya (Chaac). [Chichén Itzá. Yucatán México]

Nariz del dios de la lluvia maya (Chaac). [Chichén Itzá. Yucatán México]

En la nariz de estos grabados del dios de la lluvia maya (Chaac) se puede observar la cruz de San Andres, mostrándonos la gran necesidad de aprender a mezclar el fuego sagrado con al agua (o energía trasmutada). También, se pueden observar cuatro círculos, recordándonos las tres fuerzas primarias dentro de la unidad de vida, a lo que los griegos denominaron el Santo Cuatro o Tetragramaton.

Las grandes orejeras, nos señalan que debemos aprender a escuchar al Padre interior, pues él sabe todo, nos puede guiar en este mar embravecido de la vida. Siempre es recomendable que nos acostumbremos, al despertar y antes de irnos a dormir, tratar de poner en estado pasivo la personalidad (todo lo externo y adquirido), entonces nos proponemos activar la conciencia (lo propio, lo innato); esto lo logramos relajando el cuerpo completamente y colocándonos en recuerdo de si, esto nos ayudará a ser guiados por el Ser.

«Orejas. En esa forma nos indican que hay que saber escuchar las enseñanzas, la Palabra, saber poner atención a lo que se nos está diciendo. (Samael Aun Weor. Misterios Mayas)»

Dios de la lluvia maya (Chaac). [Chichén Itzá. Yucatán México]

Dios de la lluvia maya (Chaac). [Chichén Itzá. Yucatán México]

Pero algo muy peculiar es que de sus orejeras salen órganos creadores masculinos, indicando externamente la fertilidad que da el agua en la tierra, pero internamente señalando lo sagrado que debe ser la sexualidad en el ser humano.

Así como en la cultura azteca hay cuatro criaturas inocentes de las aguas (tlaloques), uno para cada punto cardinal y tienen los colores: negro, blanco, amarillo y rojo; admirablemente, aquí encontramos cuatro dioses Chaac, uno para cada punto cardinal y exactamente con los mismos colores; que como ya hemos indicado, coinciden con los cuatro colores de la alquimia medieval, es decir: los niveles de purificación en el trabajo de transmutación.

Estos cuatro dioses son: el hombre negro - oeste (Ek Xib Chaac), el hombre blanco - norte (Sac Xib Chaac), el hombre amarillo - sur (Kan Xib Chaac) y el hombre rojo - este (Chac Xib Chaac).

En la zona Arqueológica de Copán, en Honduras, nos sorprende el ver en la estela B, al gobernante llamado: “18 Conejo”, con los atributos del dios de la lluvia maya (Chaac). En la parte posterior de la estela lo vemos repartiendo la lluvia.

Dios de la lluvia maya (Chaac). [Chichén Itzá. Yucatán México]

Dios de la lluvia maya (Chaac). [Chichén Itzá. Yucatán México]

«Vemos una figura que con sus manos reparte la lluvia bienhechora. La posición de la figurilla es sentada en actitud búdhica. No hay duda que es necesario que sobre nosotros caigan todos los diluvios universales para limpiarnos y purificamos totalmente, Así lo dice el Tláloc maya de Copán. (Samael Aun Weor. Misterios Mayas)»

El dios de la lluvia zapoteca (Cocijo o Cociyo)

La cultura zapoteca se desarrolló en el estado de Oaxaca, en México; es interesante que sus pobladores, así mismo, se hacen llamar: “La gente de las nubes” (bènizaa), eso nos enseña acerca de la estrecha relación que debemos tener entre la naturaleza y el ser humano, nuestra madre es la naturaleza y cuando uno se aleja de ella, es claro que no tenemos quien nos proteja, quien nos cuide y nos toca sufrir.

El dios de la lluvia zapoteco (Cociyo), es de gran importancia, a tal grado que en sus tradiciones, que hablan del origen de la humanidad, lo colocan como dios creador.

El dios de la lluvia mixteco (Dzavui)

Los mixtecos ocupan la misma región geográfica que los zapotecos, en Oaxaca, México; y, al igual que ellos, se hacen llamar como: “La gente de las lluvias” (ñuu dzavui). Es claro, que además de referirnos a la importancia que tiene el agua para la vida, también se trata de destacar la importancia de las aguas puras de vida, o sea las aguas internas del ser humano, las que nos dieron la vida.

Dzahui. [Códice Vindobonensis]

Dzahui. [Códice Vindobonensis]

Es una verdadera lástima que hayamos perdido el rumbo y que ahora no se le dé la importancia debida a la energía creadora, pero estas enseñanzas de nuestros antepasados nos hacen recordar del tremendo valor que tienen.

El dios del océano hindú (Váruna)

En la India milenaria no podía faltar las enseñanzas acerca de los maestros relacionados con el agua, y así tenemos al dios Váruna, divinidad que rige el océano.

«El Reino de las Ondinas está al Occidente, y su jefe es Váruna. (Samael Aun Weor. Manual de Magia Práctica)»

A quienes les pueda llamar más la cultura hindú que la azteca, debemos aseverar que el dios del Océano (Váruna) es realmente un maestro como el dios de la lluvia (Tláloc); se le puede invocar en meditación y tengamos la seguridad que nos asistirá. Se coloca uno en una posición cómoda, relaja su cuerpo, deja quieta su mente y entonces vocalizamos el sonido sagrado (mantram): “Va”, alargando la vocal así: Vaaaaaaaa.

Váruna sale del mar, por los flechazos de Rama. [Pintura: Raja Ravi Varma  (1848–1906)]

Váruna sale del mar, por los flechazos de Rama. [Pintura: Raja Ravi Varma (1848–1906)]

Podríamos solicitarle al maestro Váruna, que ordene y mande a las criaturas inocentes del agua (ondinas y nereidas) para que nos cure cualquier órgano o parte del cuerpo comprendido entre las rodillas y el ano, ya que estas criaturas inocentes de las aguas rigen esta parte del cuerpo.

El dios del trueno y la lluvia totonaca (Tajín)

En Veracruz, México, encontramos una zona arqueológica extraordinaria, llamada: El Tajín, esto en honor al dios del trueno y la lluvia de esta región, habitada por la cultura totonaca. Todavía a pesar del tiempo y el espacio, las comunidades indígenas llevan ofrendas de sus cosechas a este dios y realizan sus peticiones por la lluvia bienhechora.

Personaje en el fondo del mar, con algunos tiburones, probablemente el dios Tajín. [MAX]

Personaje en el fondo del mar, con algunos tiburones, probablemente el dios Tajín. [MAX]

Pero el dios Tajín tiene toda una leyenda esotérica, que bien vale la pena reflexionar.

«Pero la cruda realidad de los hechos es esa: Que al dios Tajín lo amarraron con el arco iris y lo detuvieron por allá en la profundidad del mar. Y la leyenda dice que doce ancianos están vigilándolo a todas horas; y que el día en que una doncella misteriosa aparezca por ahí, trayendo nada menos que la flor de la vainilla y arrojándola al mar, el dios Tajín resucitará... (Samael Aun Weor. Secretos Arqueológicos de Cempoala)»

El dios Tajín es la representación de nuestro Ser, nuestro espíritu, que cada ser humano tiene, como una chispa de la divinidad, pero que corresponde a cada ser humano. Es el Padre que está en Secreto, que lamentablemente no tenemos encarnado todavía y es, precisamente, nuestra misión aquí en la tierra el realizar todo el trabajo, para que se pueda manifestar.

Personaje en el fondo del mar, con algunos tiburones, probablemente el dios Tajín. [MAX]

Personaje en el fondo del mar, con algunos tiburones, probablemente el dios Tajín. [MAX]

Es por ello, que se encuentra amarrado con un arcoíris, a semejanza del Prometeo griego, que, por darnos el fuego, se le encadenó a la dura roca, y al igual que a Prometeo, debemos ser como Hércules y liberarlo.

Cuentan las tradiciones que tiene poderes sobre el rayo, el agua, el aire y la tierra, desde luego que sí, ése es el poder que tiene nuestro Ser, pero estamos muy lejos de él, está allá en el fondo del mar, de las aguas o del “ens seminis” del gran sabio Paracelso. Es necesario convertirnos en trabajadores de la Gran Obra, trabajar con esas aguas puras de la vida, liberarnos de las pasiones bestiales, dejar las lascivias tormentosas.

Doce ancianos lo vigilan; y no puede ser de otra forma, ya que doce son las partes importantes de nuestro Ser, que representaron los doce apóstoles de Jesucristo, pero éstos los llevamos dentro de sí mismos, cada parte del Ser, tiene una misión: Pedro nos instruye en los misterios de la supra sexualidad; Felipe, en la ciencia jinas; Juan, en las enseñanzas secretas del verbo; Judas, en la muerte de los defectos psicológicos; San Andrés, en los tres factores de la revolución de la conciencia; Mateo, en la ciencia apura; Tomás, en los misterios de la mente y la comprensión; Santiago, es el mercurio filosofal; Lucas, es la tierra regenerada; y Marcos, en los misterios de la transubstanciación.

Lo interesante es que sólo una mujer, es la que tiene el poder de resucitarlo, de liberarlo y esto únicamente es posible con una flor de vainilla. Claramente, nos habla del poder extraordinario que tiene la mujer, el poder nada menos que de resucitar al íntimo, el Ser, con la flor de vainilla, es decir, el Logos expresado en las energías de la vida. Sólo a través de los misterios del matrimonio, amando verdaderamente, viendo en la mujer, como dice el maestro Samael Aun Weor: “La mujer es el pensamiento más bello del creador, hecho carne, sangre y vida”.